por Paloma de Miguel Garcinuño
por Paloma de Miguel Garcinuño
Biografía de José Manuel de Miguel Herrero
Capítulo I, "INFANCIA"
La familia paterna: tatarabuelos y bisabuelos de José Manuel.
Si el hombre procede del mono, cosa que no está totalmente demostrada, o si procede de Adán y Eva, no lo sabemos. Lo que sí es cierto es que en 1879 existía un matrimonio bendecido por Dios, naturalmente, que marcaría el destino de este singular personaje del que vamos a hablar en párrafos posteriores: me refiero a JUAN MARTÍNEZ ROJO y su mujer MARÍA RUÍZ DE LARA, que, a pesar de sus apellidos ilustres, no se conocen ni títulos nobiliarios ni fortunas que se les atribuyan, a pesar de esto, ellos no tuvieron ningún prejuicio y dieron al mundo tres rollizos hijos: BLÁS, HERMÍNIA y ROSA.
Dentro del mundillo de la fama, tan solo podríamos citar con orgullo familiar al primero de ellos, BLAS MARTINEZ RUIZ DE LARA, cuya profesión de catedrático de Historia en la Universidad de Valladolid, podría situarle en el pedestal de esta "ilustre" familia. Sin embargo el destino estaba bien marcado, y Blás moriría a los 21 años de edad. este dato nos hace recelar de si el chiquillo fue muy listo y a dicha edad ya había alcanzado tan alto grado en la enseñanza universitaria o si el árbol genealógico adolece de un error de base. Pero este personaje tan solo cabe ser citado como antepasado de la familia y la importancia que hoy podría tener es que fue hermano de mi tatarabuela, ROSA MARTINEZ RUIZ DE LARA.
ROSA MARTINEZ RUIZ DE LARA, mi tatarabuela, como buena cristiana, contrajo matrimonio con JUAN ADRIÁN RICO, pero por motivos desconocidos, ni tuvieron hijos, ni el matrimonio les unió para toda la vida. Rosa no tuvo ningún remilgo, típico de la época, y contrajo nuevas nupcias con ANSELMO HERRERO. Aquí el destino se portó mejor que con el anterior, dando al matrimonio dos hijas, muy a pesar del marido cuyas esperanzas se desvanecieron ya que su apellido quedaría relegado a un segundo puesto en el caso de matrimonio. Ninguna de estas dos niñas heredó el nombre de su madre, ya que les impusieron los cristianos nombres de MARÍA ENCARNACIÓN y FELIPA.
MARÍA ENCARNACIÓN se casó con un aficionado al "trompetín", llamado DANIEL ORTEGA, hombre vigoroso y deportista. Como "casi" toda unión matrimonial, y no lo decimos con afán de ofender al primer marido de DOÑA ROSA, tuvieron tres hijas:la primera AVELINA MARÍA ENCARNACIÓN, ROSA MARIA la segunda y la tercera GLORIA.
La hermana de MARÍA ENCARNACIÓN, FELIPA HERRERO MARTINEZ, se casó con MÁXIMO MIGUEL MONCALVILLO que era, a al sazón, teniente de oficinas militares. De este matrimonio sí que nacieron varones, !a Dios grácias¡, ya que sino ni JOSÉ MANUEL MIGUEL HERRERO sería mi padre, ni esta modesta biografía podría haber sido escrita.
Burgos, 14 de octubre de 1923, nace José Manuel
Pues bien, el primer hijo que tuvieron Felipa y Máximo, fue en 1911, una niña a la que pusieron por nombre Paz. En 1922, seis años más tarde, nació Domingo y un año después, en 1923, nació José Manuel. En 1923 FELIPA, después de nueve meses de larga espera, dio a luz a una criatura de ojos marrones, cuello corto y poco pelo, a la que bautizaron con el nombre de José Manuel Miguel Herrero Moncalvillo Martinez, según consta en el acta de nacimiento. Don Manuel Mateos Santamaría, Juez del Juzgado Municipal número 1 de Burgos y encargado del registro civil, certificaba que José Manuel nació en Burgos el día 14 de octubre de 1923. Dicha acta fue firmada con fecha 5 de enero, pero como esto sería un hecho que si Dios quiere constara en la historia general de la familia, el notario don Ignacio Martínez de los Rios, legalizó y legitimó la firma anterior tres días después, nos imaginamos que debido al excesivo trabajo que este ilustre señor tendría en Burgos.
El nacimiento del ilustre caballero, JOSÉ MANUEL, no se difundió en los ecos de sociedad de la ciudad castellana ni madrileña, quizás con el fin de "sacar" al niño en el periódico cuando fuera más "monito". De aquí que la familia desde años pasados estuviera más de acuerdo con la teoría evolucionista que con el camelo de Adán y Eva.
Corría todavía el año 1924 cuando al chiquillo JOSÉ MANUEL que contaba con tan solo 9 meses de edad, se le murió su madre, quedando como ama de casa su hermana que apenas tenía la edad de 12 años.
Durante los tres primeros años de su infancia la criatura vivió pacífica y holgadamente en el seno familiar. Sin embargo al cuarto año de felicidad su padre MÁXIMO se casó con MARÍA VILLOTA que era maestra en Bárcenas pedanía del pueblo burgalés de Espinosa de los Monteros. Así que las tres criaturas tuvieron que ayudar a la humanidad recibiendo educación de su propia madre.
Después de este traslado de Burgos, gran ciudad, a las tierras más septentrionales de la provincia lindando ya con Vizcaya y Cantabria, a las criaturas se les empezó a subir el pavo y cuando su madre se ausentaba por motivos hogareños, como el de hacer un rico cocido madrileño, los tres pimpollos se subían a la tarima y enseñaban, como buenos discípulos, a sus compañeros.
Tristemente, Paz y Domingo, los dos hermanos mayores de José Manuel, morirían en 1939 y 1946, a los 18 y 24 años, respectivamente, de tuberculosis.

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